Bienvenidos a Ateos Ecuador!, a la página de la Asociación Pro Libre Albedrío (APLA) ; Nuestra organización es de tipo cultural, literaria y sobre todo filosófica. Aquí encontrarás contenidos de carácter irreligioso vinculados a nuestro país, Ecuador, y lo mejor del pensamiento herético mundial.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Convención a lo grande...
Si quieres mayor información, sigue el link: http://www.ibka.org/en/convention2012
Citas de Textos irreligiosos - Rius
A continuación y, para llenar nuestra expectativa literaria, vamos a subir citas de textos irreligiosos, en este caso tomando una cita del "Manual del Perfecto Ateo"
Autor: Eduardo del Río
- Sobre "dios SA."
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lunes, 28 de noviembre de 2011
Crítica a la directiva
Hola a todos, hago conocer mi criterio y queja hacia la directiva de la Asociación de Ateos y Agnósticos del Ecuador, en vista a la ausencia de actividades y proyectos enmarcados en el devenir común de nuestra comunidad...
Señores miembros de la actual directiva de la asociación, compañeros miembros permanentes, amigos y simpatizantes de la misma. Hago un sentido reclamo por la falta de proyección y planificación de actividades a corto y largo plazo, en todo lo que tiene que ver con el trabajo de los miembros y amigos de esta comunidad. La misma que ha caído en el mal de los ofrecimientos realizados por el señor presidente (de cierta manera políticos -a mi humilde opinión-) y que no han mostrado resultado alguno en estos 6 meses de gestión ya cumplidos.
De la misma forma expreso mi pesar por haber pasado un nuevo año de la conformación de esta asociación, sin haber planificado y asistido a nuestro plenario anual, momento cumbre de nuestro grupo desde mi anexión en el 2006 y que nunca se ha dejado de celebrar.
Ante la ausencia de acción de nuestros directivos, me permito incentivar a todos ustedes, compañeros a encontrarnos de manera libre, para realizar nuestro encuentro anual y recordar sobre nuestro anuario, de lucha, de reflexión humanista y de planificación activa y por encontrar soluciones al déficit de participación y visitas de nuestros amigos en la red y a la nuestra mismo por el hecho de no promover actividades destinadas al crecimiento de nuestra asociación.
Esta crítica la realizo como colaborador activo del grupo y simple ciudadano librepensador, que observo impotente el hecho de la lentitud del trabajo conjunto "de todos" en la asociación.
Espero no ser el único "inconforme" por la regresión en nuestro trabajo y que los amigos miembros me indiquen si en ese sentido estoy equivocado.
28 de noviembre del 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Retorno a la edad media
Con profunda indignación, en un país que se autocalifica de Laico, los ecuatorianos vimos el día Domingo 28 de Agosto, una publicación hecha con dineros públicos, es decir dinero ateo también, con las palabras confusas de Johana Pesántez, Ministra de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, en un posible afán desesperado por mantener una buena relación con la asesina institución, la Iglesia Católica, con aseveraciones como “Este Gobierno siempre ha tomado en cuenta a las organizaciones religiosas y sus opiniones son valederas en la elaboración de los proyectos…”.
Cuánta repulsión siente, cuán ofendido me siento a nombre de mis buenos ateos y agnósticos, cuyo nombre es tomado para esta ridiculez, puesto que el estado debería responder ante todos y nos representa a todos.
No estamos dispuestos a seguir tolerando este tipo de actos asquerosos, por parte de un gobierno de un estado LAICO. Ante la profunda ignorancia de una ministra de estado, debemos señalar que el laicismo definido por el D.R.A.E es:
Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa.
Cómo podemos hablar de independencia si aún el estado considera a la iglesia católica como aptas para opinar sobre la administración de la polis. Dejémonos de eufemismos y veamos las cosas como son. Johana Pesántez es una enemiga del pensamiento racionalista.
Rafael Núñez
Presidente
viernes, 19 de agosto de 2011
Carta abierta al Papa
Con motivo de la inmoral, onerosa (costo aproximado, 50 millones de Euros), ostentosa y desvergonzada (porque mientras el transporte público sube para los españoles, a los visitantes se les entrega pases de transporte gratuito) visita del Papa Ratzinger antiguo principal de la Congregación para la Doctrina de la Santa Fe, antigua inquisición, publicamos una gran carta abierta escrita por Caparrós, la cual expone un par de ideas que compartimos como asociación, sobre la tarea del dirigente de esta institución terrorista que es la Iglesia Católica (y la llamo terrorista, antes de que me demanden, por las innumerables campañas asesinas que ha dirigido).
CARTA ABIERTA AL PAPA
Por Martín Caparrón. Publicado en la Revista SOHO Ecuador Edición 89.
Hablemos de condones señor Papa. No se preocupe, no voy a decirle aquello de que Ud. no debería opinar sobre algo que nunca vio en su vida o, mejor dicho, que nunca debería haber visto, según sus propias reglas, porque ese es su problema: yo no me voy a meter con su vida privada –como tantos querríamos que Ud. no se metiera con las nuestras- y si le da por beneficiarse cada noche una oveja distinta o un carnero o cuatro monjas tiernas, condón o sin, por mí no se moleste. Siempre y cuando sean personas grandes que consienten- y no, como acostumbran algunos de los suyos, chicos que no entienden qué les están haciendo.
Pero no nos distraigamos, señor Papa. Le decía que no iba a empezar con aquello de que no debería hablar de lo que-supuestamente- no conoce, no ha visto, no ha tocado, por Ud. y los suyos llevan más de dos mil años hablando de lo que no pueden conocer, de lo que nunca han visto, de lo que se imaginan y la verdad que no les fue tan mal. Esa es su principal característica: siempre se han ganado la vida hablando de lo que no pueden saber a ciencia cierta –cosas como el Infierno, sin ir más lejos, que Ud. y su finado jefe se encargaron de promocionar últimamente. Por eso me extrañó que hace unos meses lo hiciera Ud. tan mal; en general, señor Papa, con tantos siglos de entrenamiento, ustedes aplican bien la Fórmula.
Para empezar, siempre supieron que la condición para afirmar tajantemente cosas era que fueran cosas que no pudieran comprobarse. Cuando dicen que hay algo que se llama “Dios”, que vive en todas partes y en ninguna, que es uno y tres al mismo tiempo, que maneja todo y no maneja nada, que es infinitamente bueno e hizo un mundo espantoso, que decide cómo nos va en este mundo y, sobre todo, en ese otro que ustedes dicen que hay por allá arriba, siguen la Fórmula: ¿quién puede decirles no, yo a Dios lo vi y no es todopoderoso sino solo bastante poderoso porque ser notaba que miraba a esa señorita con fruición deseosa y ella ni la hora? ¿Decirles no, yo estuve en el cielo y los angelitos desafinaban con el arpa pero eran unos maestros jugando a la escondida?
Sí, señor Papa, la Fórmula era la misma que aplicaban cuando decían, por ejemplo, que ese “Dios” había creado el mundo en siete días y que, según la Biblia, la fecha de esa creación caía el 23 de octubre del 4004 antes de Cristo: en esos tiempos no había quien demostrara lo contrario. Como tampoco se podía demostrar, un suponer, que era mentira eso de que la Tierra no se movía y el Sol le daba vueltas alrededor, cuando torturaron al pobre Galileo y mataron a tantos por contradecirlos y sostener lo que ahora sabe cualquier chico. Sí, ya sé, señor Papa, la Fórmula, porque a veces parece que la olvida: ¿está Ud. un poco chocho, señor Papa, o se deja cegar por el ardor de la batalla? Claro, de batallas ustedes saben mucho, y de ardor y de ceguera: durante veinte siglos las mejores matanzas se hicieron en nombre de ustedes y de ese “Dios” de ustedes, hasta que últimamente aprendieron que no quedaba bien y les dejaron el privilegio a sus primos musulmanes.
Pero no nos desviemos, señor Papa: lo que quería decirle es que tendría que seguir la Fórmula y no mentir sobre cosas que se comprueban fácil. Cualquiera sabe cómo ser contagia el HIV, y si no sabe lo pregunta: a través de las transfusiones de sangre, de las agujas hipodérmicas y del contacto sexual con un enfermo. Si no hay contacto directo no hay contagio, señor Papa, y el condón sirve, entre otras cosas, para eso: para tirar con menos peligro. Eso está comprobado señor Papa, no es materia opinable. Ustedes, mientras, dicen que la única forma segura de no contagiarse es no tirar. Sí, señor Papa, es cierto, pero es un chiste malo: es como si yo dijera que para vivir más no hay que ir a misa porque te puede pisar un auto en el camino. Claro que puede, siempre puede, puro ustedes llevan milenios, señor Papa, diciendo que las personas solo deben tirar cuando son hombre y mujer, esposo y esposa según la ley de ustedes, tratando de reproducirse –y de no disfrutar y de quererse-, y entonces todo lo que digan sobre el tema suena sospechoso. Cualquiera diría –no yo, señor Papa, faltaba más, cualquiera- que la epidemia del sida les sirvió para renovar y redoblar sus amenazas hacia todos los que tiramos también cuando no estamos haciendo un hijo con un cónyuge: no es lo mismo amenazar con el infierno improbable, intangible, que con esa enfermedad que se ve demasiado, que mata demasiado.
Pero otra vez me fui del tema. Le estaba hablando de la Fórmula, señor Papa, se acuerda: no mentir sobre cosas comprobables. (Aunque claro, Ud., que de chico fue un poquito nazi, debe acordarse de aquella regla propagandística de Goebbels que decía miente que algo queda. Acá lo que queda son sus mentiras, señor Papa, son más y más muertos –por eso, con su legendaria comprensión, comprenderá que me sulfure). Le decía: le conviene respetar la Fórmula. Aunque claro, con los suyos puede hacer lo que quiera. A los suyos dígales lo que se le cante, señor Papa: para eso son sus seguidores y se supone que le creen. Ellos lo eligieron o, mejor dicho, lo heredaron de siglos y siglos de costumbres y miedos. Y creen, incluso que, cuando Ud. habla, su “Dios” respalda sus palabras: qué raro, un “Dios” todopoderoso y omnisciente y parece que no sabe para qué sirve un condón.
Con los suyos, le decía, lo que quiera. El problema es que, tras tantos siglos de runrún, hay muchas personas que, aunque no crean en su “Dios”, creen que Ud. sabe lo que dice: y sí, es un Papa, imagínate, si lo pusieron ahí por algo será, tan preparado. Entonces sus conductas, para que la mayor cantidad posible viva como Ud. quiere. Y hace unos meses, señor Papa, Ud. usó ese poco o mucho prestigio que todavía le queda para decirles que usar condones “no solo no resuelve el problema del sida sino que lo agrava y lo aumenta”. Eso, señor Papa, es, para empezar, una mentira comprobable y por eso le digo que se está alejando de la Fórmula y que no le conviene. Pero es, sobre todo, un crimen: su iglesia –Ud. lo sabe mejor que nadie- no solo juega con la palabra sino también con su influencia, su riqueza y tantos otros elementos de presión; con ellos hace todo lo posible para que los gobiernos y los organismos internacionales y las oenegés no les lleven condones a esos millones de hombres y mujeres que no se enfermarían ni se morirían si tiraran protegidos; su iglesia hace, incluso, todo lo posible porque ni siquiera les cuenten que así se salvarían. Pero les debe estar yendo un poco mal, señor Papa, si salió Ud. así, a la desesperada, a decir una mentira comprobable. Y sabrá disculpar que me alegre por eso: ojalá en esta les vaya muy mal, y así se salve mucha gente. Pero, por ahora, cada vez que un enfermo de sida contagiado por tirar sin condón gracias a su prédica y sus presiones se muere, Ud. lo está matando, señor Papa, es otro crimen que agrega a su lista. Lástima que dentro de doscientos o trescientos años, cuando su chozno se acuerde de pedir perdón, ninguna de sus víctimas va a estar ahí para decirle no, por qué, ahora pague y, sobre todo, deje de mentirnos, señor Papa, que cada vez más gente sabe cosas y la Fórmula cada vez funciona menos.
viernes, 22 de julio de 2011
Apostasía
Quito, agosto de 2011
Sr.
Fausto Trávez T.
Arzobispo de la Arquidiócesis de Quito
Yo, José Rafael Núñez Herrera, en pleno uso de mis facultades y derechos, de forma libre y voluntaria comparezco ante usted con la siguiente petición:
PRIMERO.- Mis nombres completos son los que dejo arriba indicados, portador de la Cédula de Ciudadanía No 1714640321, mayor de edad, de nacionalidad ecuatoriana, nacido el 8 de septiembre de 1987 en Quito.
SEGUNDO.- Que al haber recibido el bautismo en el seno de la Iglesia Católica, durante mi infancia, por una decisión familiar unilateral mediante la cual se transgredió la garantía constitucional a la libertad ideológica, de pensamiento y de culto, además del más elemental respeto a la propia decisión y voluntad personal; y, así mismo, al haber sido obligado a formar parte de un núcleo de creencias sin haber tenido previamente la posibilidad de reflexionarlas y racionalizarlas por no contar evidentemente con la formación e información necesaria, comparezco para manifestar inicialmente mi rechazo y objeción, puesto que la falta de voluntad activa y consciente del compareciente al haber recibido el referido sacramento, adolece de nulidad de pleno derecho, dentro de los efectos eclesiásticos y civiles, más aún si consideramos que la Iglesia Católica, como persona jurídica de derecho privado, no puede vulnerar los derechos civiles y constitucionales de todos los ciudadanos.
TERCERO.- Que a través de la presente declaración, y haciendo ejercicio de mi derecho, de mi capacidad de juicio liberal y democrático, deseo expresar mi desacuerdo total con la doctrina de la Iglesia Católica.
Que mi petición se encuentra amparada y reconocida expresamente en el Art. 66 numeral 8 de la Constitución de la República, la cual ninguna entidad privada o pública puede menoscabar y transgredir.
Por todo lo expuesto y rechazando precisamente la fé católica, me considero incurso en apostasía en los términos previstos en el canon 751 del Código de Derecho Canónico y resaltado en la circular 10279/2006 firmada por Julian Card como presidente del Consejo para los Textos Legislativos del Vaticano sobre el Actus Formalis Defectionis Ab Ecclesia Catholica, la cual adjunto a este documento, señaladamente solicito:
1. Que todos los datos relativos a la filiación personal y circunstancias de quien comparece sean eliminados a todos los efectos de cualquier apunte registral, estadístico o de cualquier otra naturaleza; y, particularmente de los registros de bautizados que mantiene la iglesia católica.
2. Se instruya todas las disposiciones necesarias y oportunas, para que se haga constar mi solicitud de Apostasía y la negativa a que los datos personales facilitados cuando se me bautizó sean utilizados sin mi consentimiento expreso de cualquier manera por nada ni nadie perteneciente directa o indirectamente a su colectivo religioso.
3. Se traslade este documento al responsable de su iglesia en la parroquia de La Pradera en la provincia de Loja, ciudad Loja, lugar en donde debe aparecer mi constancia del bautismo de quien suscribe cuya fecha de nacimiento fue el 8 de septiembre de 1987.
4. Se sirva notificarme de forma íntegra y oportuna acerca de todas las medidas, providencias, misivas, resoluciones y cualquier documento que se emita a fin cumplir efectivamente con mi petición.
Considero que la abolición de la citada norma en 2009 es una violación expresa de los derechos de los librepensadores para separarse de lo que considero una institución abominable manchada de la sangre de gentes de todos los tiempos. Considéreseme excluido de su catolicismo o incurso en causal de excomunión, como a tantos grandes hombres y mujeres racionales.
Las notificaciones que me correspondan las recibiré en:
Correo Electrónico: ateosecuador@hotmail.com
Atentamente,
Rafael Núñez Herrera
C.C 1714640321
miércoles, 13 de julio de 2011
El sombrío ejercicio de la iglesia...
Cardenal Justin Rigali, Archidiócesis de Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos de América





